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Mostrando entradas con la etiqueta escuela. Mostrar todas las entradas
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viernes, julio 1

Esos locos que enseñan

 Yo los conozco. Los he visto muchas veces. Son raros. Algunos salen temprano por la mañana y están en el cole una hora antes, otros salen del cole una hora más tarde porque tienen entrevistas con los padres que trabajan y no pueden acudir a otra hora, otros recorren todos los días más de 100Km de ida y otros tantos de vuelta. Están locos.

 En verano les dan vacaciones, pero no desconectan del todo, piensan en sus clases, preparan tareas para el curso siguiente. En invierno hablan mucho, siempre llevan caramelos de miel y limón en los bolsillos, otros con una botella de agua a su lado. Su garganta siempre está dolorida, pero siguen enseñando, a veces fuerzan su voz, pero siguen transmitiendo sus conocimientos con cariño e ilusión.

Yo los he visto, no están bien de la cabeza. Salen de excursión con sus alumnos y se encargan de gestionar autorizaciones, recogida de dinero y responsabilidad extra.

Qué será de ellos y ellas. Por la noche sueñan con el colegio, se les aparecen planetas, ecosistemas y personajes históricos. He escuchado que llegan cargados con cuadernillos y exámenes, que han corregido la tarde anterior en su casa.

Son mujeres y hombres, casados, solteros,...de diferentes edades, pero a todos les apasiona su trabajo, ver crecer a sus alumnos, ayudarlos y conseguir de ellos ciudadanos competentes.

Los he visto muchas veces. Están mal de la cabeza. Algunos dicen de ellos que viven muy bien, pero les han recortado el sueldo y siguen trabajando incluso más que antes, algunos no miran ni su nómina porque su pasión por la enseñanza los hace ciegos a pensar en el cobro. Disfrutan con lo que hacen, aunque haya padres que no los valoren, les critiquen e incluso les quiten autoridad, (a veces hasta les agreden), pero ellos siguen hacia adelante.

Están mal; por las tardes quedan para hacer cursos de formación y no les importa perder tiempo de su ocio para reciclarse.

Dicen que son autocríticos y que hacen balance de sus experiencias educativas, que se frustran cuando no salen las cosas como esperaban,
que se alegran cuando sus alumnos avanzan


Están mal de la cabeza, yo los he visto. Dicen de algunos que fueron muy importantes, que siempre tienen palabras de aliento; dicen sólo que son MAESTROS y que se sienten MUY ORGULLOSOS DE SERLO.
Nota: 
El texto procede de  un amigo que me lo ha mandado por email. ( Gracias Manolo)



viernes, septiembre 17

¡Al cole!

El eterno debate de todos los principios de curso, ¿qué debe aprender un niño en las aulas? 

Unos se inclinan por la necesidad de aprender datos. Otros porque aprendan métodos para aprender y que se apañen. Hay profesores y padres que defienden lo uno y lo otro. ¿Dónde está el punto intermedio?

Al acabar la educación un niño debe saber algunas cosas imprescindibles, nociones de gramática que le permitan conocer su idioma y manejarlo con soltura, leer y comprender textos escritos y exposiciones orales de cualquier tipo.

Manejar con soltura las expresiones matemáticas cotidianas junto a los sucesos más importantes de la historia y el mundo geográfico hoy tan necesario en un mundo global.

Y no puede faltar un hábito de trabajo junto a una miaja, ¡qué menos! , de responsabilidad.

Bastantes profesores añadirán capacidad de esfuerzo, empatía, capacidad de trabajar en equipo y un manejo adecuado de las famosas TIC.

Otros suspirarán por un poco de espíritu crítico y lucharán por fortalecer su inteligencia, su memoria y su voluntad.

Toda esta mezcla varía en función de los intereses del niño, de su personalidad, de la familia y  de la sociedad en la que se mueve.

Juntemos  todo esto con las leyes educativas, con los medios que tenemos, con nuestros sindicatos y políticos y con los padres, ¡los famosos padres!, y tendremos el 30 % de fracaso escolar.

¿Hasta cuándo?


 Para seguir haciendo camino: 

Especial del periódico El País, la vuelta al cole

martes, agosto 31

con ojos de niño

Francesco Tonucci publico una visión de la escuela a través de dibujos y sencillos diálogos .Al dejar atrás las vacaciones no está de más un vistazo a lo que nos depararán los próximos días.

miércoles, agosto 11

La edad de la advertencia

Es la etapa infantil  menos estudiada. La que menos atención despierta tanto de especialistas como de los medios de comunicación. Incluso se la suele tildar como “la edad feliz de la infancia”.

Se trata de los niños y niñas de entre 6 y 14 años. El periodo que en la fase final suele calificarse como la preadolescencia. Pero un estudio realizado en Valencia, dirigido por Petra María Pérez, catedrática de Teoría de la Educación de la Universidad de Valencia, rompe el mito.

Y no sólo eso. Advierte que es una etapa en la que ya se detectan “conflictos” como la falta de responsabilidad, las exigencias caprichosas, la impaciencia, el consumo desaforado, la dificultad de las familias para educar o incluso la agresividad, que, de no abordarse con responsabilidad, se consolidarán durante la adolescencia, con las peores consecuencias. “Es esta una etapa en la que, en general, parece que todo transcurre sin sobresaltos ni grandes disfunciones, y no existen muchos trabajos que la aborden”, anuncia Petra María Pérez.

El estudio, titulado Infancia y familias, valores y estilo de educación (6 a 14 años),es el resultado de una investigación interdisciplinar sobre una muestra representativa de la población española de 1.000 familias tanto convencionales y nucleares como monoparentales, reconstituidas o familias con niños adoptados. La primera conclusión de este trabajo es que “la vida de esos niños y sus familias no es tan plácida como se creía”. Uno de los principales problemas detectados es que alrededor de los 11 años, o incluso antes, los niños “comienzan a apropiarse ya de modelos de comportamiento adulto”.

Dejan de jugar tempranamente, les interesa en exceso la televisión, quieren vestirse como los mayores, usar el móvil, incluso algunos se inician en el tabaco y el alcohol, “lo que puede introducir factores de riesgo en su desarrollo infantil y en la dinámica familiar”. “Esta realidad – añade el estudio-no siempre es percibida por los padres como un problema”.

Las conductas que más preocupan a los padres entrevistados son, por este orden, que no saben esperar (22,3%); la falta de colaboración en casa (10,9%); las horas que se pasan viendo la televisión (10,8%); la falta de esfuerzo o interés en los estudios (9,7%); las cuestiones relacionadas con el aspecto, como la ropa, los escotes o los piercings (9,6%), y el tiempo que pasan con la videoconsola o internet (9%).
Petra María Pérez valora como “muy preocupante” que casi una cuarta parte de las familias reconozca que sus hijos “no saben esperar, cuando quieren algo lo quieren ya”. “Efectivamente – dice esta investigadora-,los niños son muy ´inmediatistas´ porque hoy el contexto les enseña que es posible conseguir lo que quieren, ya sea juguetes o chucherías, con frecuencia y sin demora”. El problema detectado en este informe es que los padres suelen disponer, en general y especialmente la familias monoparentales y reconstituidas, de poco tiempo, “por lo que en ocasiones es más fácil dar lo que piden que convencerles de que deben esperar o de que no se lo van a dar”.

Existe, principalmente en las familias monoparentales y reconstituidas, una cierta “sensación de cansancio” en la labor educadora. “Son personas que están solas para afrontar toda la responsabilidad que supone educar a los hijos”. Se detecta un hecho curioso: a pesar de que en las familias aparentemente se han superado los estereotipos sexuales y se comparten las tareas del hogar, “un número significativo de los encuestados opina que las niñas deben colaborar más, especialmente las que tienen de 12 a 14 años”. Otras conclusiones son, por ejemplo, que las niñas son “más conflictivas” que los chicos en lo que respecta a salir de casa con los amigos. Sin embargo, son consideradas por los padres más responsables en los estudios.

Por último, existe cada vez más preocupación por la violencia juvenil. Un 62,8% de los encuestados atribuye este fenómeno a “la falta de afecto y apoyo familiar”, un 58% a la violencia en los medios de comunicación y un 52% “al temperamento violento y agresivo que tienen hoy los jóvenes”.

Los principales problemas detectados

Para el estudio se ha entrevistado a mil familias de toda España

Una de las quejas más frecuentes es que los niños “no saben esperar”
Un 22,3% de las familias reconoce que sus hijos son ´inmediatistas´, lo quieren todo en seguida. Esta realidad confirma el peligro de una conducta consumista, egoísta y que provoca conflictos

El pensamiento machista aún está muy presente en las familias
Aunque en general los padres están a favor de compartir las tareas en el hogar, un número significativo de los encuestados opina que las niñas deben colaborar más que los chicos en tareas de casa

Alta preocupación por cuestiones como la agresividad o la violencia
Un 62,8% atribuye este fenómeno a la falta de apoyo familiar, un 58% a la violencia en los medios de comunicación y un 52% “al temperamento violento y agresivo que tienen hoy los jóvenes”

Me parece un estudio inquietante y que nos está pidiendo a voces ponernos manos a la obra ya. Mañana puede ser tarde.

domingo, junio 20

una mirada atenta a la educación

Alrededor de 700,000 profesores hay en España. Un colectivo que está viviendo una transformación radical del entorno en el que se mueve. El lugar y el papel de la educación en la sociedad, las relaciones con los alumnos incluidas sus familias, las condiciones de trabajo, la cultura profesional con sus demandas modernizadoras.

Es normal que vayan apareciendo libros que traten del mundo educativo escritos por sus protagonistas. Son testimonio de los profesionales de la enseñanza que hablan de su trabajo.Sus análisis no aportan nada nuevo, quizás mucha desgana y poco compromiso.

Hablan del deterioro alarmante de la calidad educativa, los responsables de ella no son nunca los profesores, a pesar de la amplia autonomía individual y colectiva de la que gozan. Los primeros responsables son la familia, desconcertada  e incapaz de controlar a sus hijos. Después le siguen los llamados desertores de la tiza, los innovadores, los directores, los sindicalistas, los inspectores… a los que se les suele calificar de tontos útiles o simplemente idiotas o lacayos del poder. Frente a estos, el maestro superhéroe que  guía a sus alumnos a la vida buena, que cultiva su naturaleza humana y mantiene un diálogo con los grandes pensadores.

Se sigue hablando de escuela-guardería, de falta de disciplina,de  exceso de garantismo, de aumento de la violencia, manipulación del Estado, recuerdos de un pasado mejor (?), el antiguo bachillerato, en contraposición de esta ESO.

Se echa de menos un análisis profundo del papel del nuevo docente, de como debe ser su preparación, con ilusión por entender a sus alumnos y a sus familias, que está presente en el día a día acompañando el aprendizaje de los estudiantes que tiene a su cargo, con actividades motivadoras, que no le duela salir del centro si lo considera positivo para sus alumnos, capaz de trabajar en equipo alejado del actual sobre el que no hay control sobre su trabajo y que suele recorrer por inercia y sin incentivos su vida laboral sin que nunca sea sancionado por hacer las cosas mal o no hacerlas.

Los docentes se muestran tajantes, si esto no os gusta, acabemos con ello, adiós a la ESO, dividamos a los alumnos entre los futuros universitarios y los que deben empezar a aprender un oficio. Que desde mi punto de vista olvida y menosprecia tanto a la Pedagogía como a la Psicología. 

Continuará...

Para saber más: 

El profesor en la trinchera, de José Sanchez Tortosa, editorial La esfera de los libros
Cartas de un maestro, de José Penalva Buitrago. editorial Biblioteca Nueva
Panfleto antipedagógico, de Ricardo Moreno
La enseñanza dormida de Javier Orrico
El aula desierta de Concha Fernández Martorell

viernes, mayo 21

sólo para alumnos valientes

Todos sabemos que en los colegios se dan situaciones desagradables en ocasiones.  Las medidas que se toman no siempre son eficaces, no solucionan nada e incluso en ocasiones aumentan las intimidaciones que sufren algunos alumnos por parte de sus compañeros. No importa el tipo de agresiones, ya sean verbales o físicas, acoso de tipo sexual,  racista o  acoso anónimo  a través del móvil para colgarlo en Internet.  cualquier tipo de maltrato es intolerable.


Un chaval magrebí recibió la semana pasada una paliza por parte de dos compañeros de instituto en Sanlúcar la Mayor (Sevilla), donde vive en un centro de acogida para menores. Le agarraron en la puerta y le pegaron hasta el punto de que tuvo que ser trasladado al ambulatorio.
Los dos agresores han sido expulsados entre 10 y 15 días tras el atenuante de haberle pedido disculpas al chico, que ya está recuperado.


Os dejo a continuación una carta que ha escrito un profesor,  Antonio Ladesa, del  IES Lucus Siles de Sanlucar la Mayor de Sevilla. Es una carta a todos los alumnos del instituto.



Esto es sólo para alumnos valientes

Algunos opinan que el agresor fue un valiente, un machote. Nada más lejos de la realidad, ir a por el pequeño, el indefenso, el extranjero, el de otra raza, el que vive sin padres en un centro de acogida, no es de ser valiente, es ser un COBARDE y otras cosas más.

Pero éste no fue el único COBARDE, hubo otros:


Mientras se producía la agresión, otros compañeros vuestros, patearon al mismo chico, incluso mientras otros compañeros y profesores vuestros intentaban separarlos, aprovechaban para entrar, dar una patada y salir corriendo, amparados en la bulla. Estos son aún más COBARDES, menos hombres, no sé cómo llamarlos.
¿Acaso no sabéis que una patada en el hígado, los riñones, el bazo, el pecho, la cabeza, etc. puede matar a una persona?

Por éstos no fueron los únicos cobardes, hubo otros:

Los que animaban a que siguiera el linchamiento, COBARDES.
Los que NO HICIERON NADA, COBARDES. SÍ, COBARDES también.
Con este tipo de actitudes, sólo se consigue fomentar la violencia, el machismo, el racismo, la xenofobia… No sólo los que agreden, sino quienes lo permiten. Hay que evitar estas conductas y sancionarlas cuando se producen, antes de que sea tarde. ¿O sólo os vais a mover cuando maten a alguien? Cuando tengamos otra Marta. Cuando sea un compañero cercano, ¿os moveréis? ¿Es menos persona un compañero de otro? ¿Es menos persona alguien más pequeño, de otro país, de otra raza?
Y cuando seamos nosotros, ¿seremos menos? ¿tendrán derecho a pegarnos?
Me resisto a creer que las charlas, las actividades, las excursiones que hacéis en el día de la mujer, de la paz, etc. no sirven para nada, confío en que sólo unos cuantos de vosotros seáis unos COBARDES. Y también confío en que cuando alguien insulte o agreda a otro, no os pongáis de su lado, sino que lo aisléis, si no lo hacéis seréis igual que él.
Señalar, denunciar y reprender al que maltrata es ser una persona, un hombre, una mujer. HAZLO si eres VALIENTE.
Maltratar, participar, alentar y callar es de COBARDES.
Algunos estáis a tiempo de dejar de ser COBARDES. Otros no. ¿Tú dónde estás?
Los profesores estamos aquí para algo más que enseñaros asignaturas, para ayudaros a ser mejores personas, no desaprovechéis esta oportunidad.

Antonio Ledesa
Profesor de valientes
(Por favor, los cobardes, no digáis que yo os enseñé a serlo)

Sobran los comentarios ¿no os parece?


Esta noticia procede del periódico: Periodismo humano 

miércoles, abril 7

la escuela es de los profesores




El valor de una experiencia reside en poder contarla, en el acercamiento de dos mundos, el de la práctica y el de la teoría, el de los acontecimientos y el de las palabras. Quien es capaz de hacerlo se vuelve más sabio, porque añade a lo que dice la certeza absoluta que le aporta su propia vivencia
Los padres quieren para sus hijos la mejor escuela, pero no saben que la mejor escuela es aquella en la que existe una mayor proporción de buenos profesores, la escuela “es” los profesores, y sólo los profesores. Todo lo demás -jardines y laboratorios, ordenadores y uniformes, horarios y actividades múltiples, viajes y comedores, edificios elegantes y barracones prefabricados- es secundario.
Un profesor basta para salvar a un alumno. Bajará a lo más profundo a repescarlo, y si se le escapa, volverá a intentarlo.
¿Cuáles son las cualidades de un buen profesor?
Podemos  resumirlas en  tres: atención, inocencia y amor.
 La atención de un profesor es su presencia, su capacidad de estar en clase bien visible, de tener presentes a cada uno de los alumnos, de distinguirlos uno por uno para darles existencia, de estar allí y no en otra parte.
Estar en el presente de la clase significa no poner a los alumnos en el pasado de “no han hecho nada en los cursos anteriores”, ni tampoco en el futuro de “así no irán a ninguna parte, no se graduarán o se estrellarán en la selectividad”
La segunda cualidad es la inocencia,  inocente es aquel que no es nocivo. Un buen profesor es feliz enseñando su materia. Un profesor bueno se alegra de los progresos de todos sus alumnos, no se impacienta con la lentitud de algunos, no considera jamás los fracasos como un insulto personal y se muestra tan exigente y riguroso como él mismo lo es respecto de lo que enseña.
 La tercera cualidad es la del amor. Un buen profesor no buscará sustituir a un padre o a un amigo, no pensará en sus alumnos más allá de sus clases, pero los tendrá en consideración, los respetará. Su amor no tiene que ver con la simpatía o la antipatía, sino con el hecho simple de que él está ahí para tirar hacia arriba de los que se hunden, para lograr que cada cual encuentre su puesto en la orquesta.
Así nos lo cuenta  Daniel Pennac, en su libro Mal de escuela. Daniel Pennac fue un burro en la escuela, un fracasado, un alumno lamentable. Y luego dejó de serlo, y luego supo contarlo.
¿Estáis de acuerdo?